En casa del Guardabosque

El Guardabosque era muy alto y delgado. Sus brazos y piernas crujían como ramas durante la tormenta. Llevaba tanto tiempo en Terragrís que había echado raíces; por eso caminaba con los pies metidos en macetas. Abrió la puerta de su casa y dejó paso a Brujarella.
Que fue la primera en ver a la rata.

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